Parece una locura, pero hoy en día la inseguridad está haciendo que pensemos que nuestra escritura necesita una muleta para tener coherencia. Como si antes no hubiera hecho mis textos sola. Como si antes del 2022, antes de la era de la IA, no hubiera sabido pensar o escribir.
No serán lo más consistente, pero sigo creyendo que un escrito sin recurrir a la tentación de lo fácil,que al cerebro le encanta que le den todo masticado, es mucho mejor y más rico que uno “perfectamente” escrito por un IA que convengamos, saca frases y metáforas poética donde solo se necesita conexión. Como una entrada de blog. 🙄
Y las empresas que mueven el mundo meten la IA en todo... ¿Quiénes serán los primeros en engancharse a esta droga? Pueeeesss, los inseguros y los jóvenes que no conocen otra cosa.
Es solo cosa de tiempo para que los viejos nos vayamos muriendo y terminemos cediendo el paso a este sistema perverso de alienación... ¡¡Uuufff, pobres!!
Por lo menos, YO AÚN PUEDO LUCHAR. Me puedo resistir a un “scroll infinito”. Un niño que nació con un celular en la mano y unas anteojeras no tiene alternativas si tan sólo se le presenta esta realidad como única opción:
Todos inmóviles, absorbidos en un universo irreal e idealizado. Pegados a una pantalla brillante y colorida mientras se pierden lo más valioso que es vivir.
Es cosa de salir a la calle. Jóvenes con la misma cara embobada. Ojos en el celular, hipnotizados, sonriéndole a “algo” que nadie conoce y que tampoco a nadie le importa porque están todos igual de metidos en sus propias burbujas.
Nadie mira por la ventana, nadie mira a la cara al que tiene al lado. Todos atontados en su propio “egouniverso”, caminando por la calle, subiendo escaleras, cruzando en verde... ¡He tenido que hacer el quite a más de uno y ni siquiera se han enterado!
Pero anda a decir algo: “Córrete de aquí, cínica. Qué sabí tú..." o "cuéntate una nueva. Cómo si nadie supiera lo que está pasando” ...Y nadie hace nada.
Llevamos unos 15 años desde que comenzaron los Smartphone y hoy tenemos una generación idiotizada, llena de trancas porque no sabe relacionarse con otro ser humano si no es mediante una pantalla.
Mientras los padres los sobreprotegen y no los dejan salir a ningún lado por considerarlos unos pollos.... ¿Quién tiene la culpa? Nadie y todos. Es cómo el efecto de una bola de nieve. ¡No hay quién detenga esto!
No serán lo más consistente, pero sigo creyendo que un escrito sin recurrir a la tentación de lo fácil,
Y las empresas que mueven el mundo meten la IA en todo... ¿Quiénes serán los primeros en engancharse a esta droga? Pueeeesss, los inseguros y los jóvenes que no conocen otra cosa.
Es solo cosa de tiempo para que los viejos nos vayamos muriendo y terminemos cediendo el paso a este sistema perverso de alienación... ¡¡Uuufff, pobres!!
Por lo menos, YO AÚN PUEDO LUCHAR. Me puedo resistir a un “scroll infinito”. Un niño que nació con un celular en la mano y unas anteojeras no tiene alternativas si tan sólo se le presenta esta realidad como única opción:
Todos inmóviles, absorbidos en un universo irreal e idealizado. Pegados a una pantalla brillante y colorida mientras se pierden lo más valioso que es vivir.
Es cosa de salir a la calle. Jóvenes con la misma cara embobada. Ojos en el celular, hipnotizados, sonriéndole a “algo” que nadie conoce y que tampoco a nadie le importa porque están todos igual de metidos en sus propias burbujas.
Nadie mira por la ventana, nadie mira a la cara al que tiene al lado. Todos atontados en su propio “egouniverso”, caminando por la calle, subiendo escaleras, cruzando en verde... ¡He tenido que hacer el quite a más de uno y ni siquiera se han enterado!
Pero anda a decir algo: “Córrete de aquí, cínica. Qué sabí tú..." o "cuéntate una nueva. Cómo si nadie supiera lo que está pasando” ...Y nadie hace nada.
Llevamos unos 15 años desde que comenzaron los Smartphone y hoy tenemos una generación idiotizada, llena de trancas porque no sabe relacionarse con otro ser humano si no es mediante una pantalla.
Mientras los padres los sobreprotegen y no los dejan salir a ningún lado por considerarlos unos pollos.... ¿Quién tiene la culpa? Nadie y todos. Es cómo el efecto de una bola de nieve. ¡No hay quién detenga esto!







